Una actitud saludable es aquella
disposición determinada por la voluntad que permite cambiar nuestro ánimo y en mayor instancia nuestra
forma de vida. Yo practico actitudes
saludables como: hacer ejercicio, que me hace sentir bien y con mucha más
fuerza para enfrentar el día a día; dar amor, ya que es la fuerza curativa más
poderosa que existe; entrar en comunión con Dios, pues me brinda tranquilidad y
paz interior; disfrutar de la naturaleza y de todos sus paisajes; y ayudar en
lo posible a las personas que me rodean.
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